La mujer identificada como «Agnes» en «Windswept House» de Malachi Martin ha salido a la luz con un relato de primera mano sobre el supuesto abuso ritual satánico cometido por el difunto cardenal.
La semana pasada (el padre David Nix) cenó durante cuatro horas con la víctima del cardenal Bernardin y su esposo. Ella tiene ahora 80 años. El abuso ritual satánico le ocurrió hace unos 70 años a manos del padre Joseph Bernardin (luego cardenal arzobispo de Chicago, arriba a la izquierda). El abuso ocurrió en la iglesia de Santa María de Greenville, Carolina del Sur (arriba a la derecha).
El arzobispo Viganò describe aquí muy bien el doble juego de los actores de este deplorable episodio: desde el Vaticano, que excluye de la manera más palmaria posible a la Tradición para que la liturgia en latín deje de tener derecho de ciudadanía en San Pedro, hasta los organizadores y los líderes que abandonaron al rebaño a su suerte, con el fin de instrumentalizar el acontecimiento en beneficio propio.
La denegación de acceso de este año a la basílica de San Pedro para los peregrinos apegados a la Tradición de «Ad Petri Sedem», el 24 de octubre de 2026, raya en la hostilidad hacia católicos fieles al Papa y ortodoxos, y nada tiene que ver con la preocupación por la unidad de la Iglesia ni con dificultades operativas en la organización de las celebraciones litúrgicas en la basílica de San Pedro.
En 1972, el entusiasmo de Pablo VI por un Concilio que habría de renovar la Iglesia ya se había desvanecido hacía tiempo, y durante una homilía pronunció palabras que sacudieron al mundo entero: dijo tener la sensación de que «por alguna grieta ha entrado el humo de Satán en el templo de Dios». Muchos habrán pensado: «¡Pero si es una exageración!», la Iglesia es Una, Santa, y las potestades del infierno no prevalecerán sobre ella (Mt 16,18). Es cierto que las potestades del infierno no podrán prevalecer sobre la Iglesia, pero sí perseguirla y oprimirla hasta hacerla irreconocible.
El P. Gomulka nos ayuda, con su franqueza y precisión habituales, a afrontar la realidad: la Iglesia católica —incluso en sus niveles más altos— está carcomida por los homosexuales. Si no se plantea la cuestión con claridad, la solución nunca llegará. A.S.
El obispo Mutsaerts advierte de las tácticas sutiles, pero implacables, para cambiar la enseñanza católica sin que muchos se den cuenta.
El obispo Robert Mutsaerts, obispo auxiliar de la diócesis de ‘s-Hertogenbosch, advierte de que existe en la Iglesia un movimiento para cambiar la doctrina, no mediante métodos explícitos, sino ignorándola durante largos periodos y permitiendo que se evapore mediante la práctica de lo contrario de lo que enseña.
La elección de León XIV fue el siguiente paso de la «Revolución de San Galo».
El pastor Unterhalt rebate a fondo dos argumentos ya clásicos: por un lado, la afirmación de que cada elemento de la revolución que se desarrolla en el Vaticano ha surgido de manera espontánea y sin ningún plan preconcebido; por otro, la opinión de que todo ello se sitúa en la continuidad del Concilio Vaticano II y de los Papas de la era conciliar. Resulta evidente que los impostores vestidos de blanco — primero «Francisco», después «León» — siguen al pie de la letra aquel programa elaborado por Martini y el «Grupo de San Galo»; grupo que había tomado el poder al apartar del cargo a Benedicto XVI.
Alguna vez sugirió que la FSSPX quizá necesitara doce obispos nuevos. Semanas después, cuatro eran demasiados. Ahora León recibe un beneficio de la duda inagotable, la resistencia se ha vuelto rebelión, y él pide la intercesión de Francisco.