Quien desee comprender con mayor precisión los ataques contra la verdadera fe en nuestro tiempo, no tiene más que observar las elocuentes declaraciones en las que los agitadores han revelado sus planes. Se trata del originariamente secreto Grupo de San Galo, una asociación de cardenales y obispos que se autodenominaba la «Mafia»[1]. Su figura rectora era el cardenal milanés Martini, a quien los medios italianos solían titular el «Anti-Papa» por su conocida contestación al Magisterio de la Iglesia. Ante ello, él mismo introdujo una pequeña variante y se llamó «Ante-Papa»[2]. Con esto queda expresada con acierto la línea de actuación del círculo, que atacó de forma masiva al Papa Benedicto XVI e intentó implementar una agenda propia. El renombrado vaticanista Edward Pentin confirmó que el grupo deseaba una Iglesia distinta, «mucho más moderna» y en sintonía con el espíritu del tiempo, «con Jorge Bergoglio […] a su cabeza»[3]. Su declarado mentor era Martini, que influyó y formó al candidato elegido.[4]
En este contexto reviste especial importancia el volumen de entrevistas Jerusalemer Nachtgespräche (Coloquios nocturnos de Jerusalén), en el que Martini dejó entrever los temas centrales que conformaban la agenda de San Galo y que siguen actuando hasta el presente. En sus afirmaciones esenciales se reveló casi el guion que dirigía la campaña subversiva. Por ello, a continuación se aluden pasajes decisivos que agudizan la mirada sobre los objetivos perseguidos por el círculo y permiten encuadrar los acontecimientos derivados.
Sincretismo ostentoso
Martini crea un revelador narrador indiferente: «Las grandes religiones y, naturalmente, las distintas confesiones cristianas […] quieren anunciar la fe en el Dios único, para hacer fuerte y consciente a cada persona […] Bajo este gran interés de los humanos encontramos a muchos hermanos y hermanas en el mundo, tanto entre los creyentes como entre los no creyentes»[5].
Esta visión secularizada no apunta a la salvación eterna, sino a la función inmanente de una «fe» intercambiable.
Más adelante se destaca que el Dalai Lama goza supuestamente de «alta veneración» entre los cristianos. Y «los jóvenes aprecian en el budismo la tolerancia y el respeto ante todos los seres vivos, ante los hombres, los animales y las plantas. Esto hace resplandecer también la doctrina bíblica de la creación»[6].
Sin embargo, ello es incompatible con el hecho de que el budismo es ante todo un sistema ateo, que —sin la fe en un Dios personal— busca una supuesta auto-redención.
Además, el cardenal subraya que Mahatma Gandhi fue un «gran modelo» para él, para luego llegar a la siguiente afirmación relativista: «Él recorrió el camino de un hindú, el camino hacia Dios, al que Jesucristo nos conduce a los cristianos»[7].
Esta afirmación contradice frontalmente la unicidad y la universalidad salvífica del Señor y de su Iglesia. Cristo dice: «Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí» (Jn 14,6).
Especialmente llamativa es la afinidad de Martini con el islam. Así llega incluso a plantear la tesis: «A partir de la Biblia y del Corán podemos encontrarnos en la doctrina». Plantea, mediante una pregunta retórica, un posible escenario de invitaciones mutuas a la oración en la iglesia y en la mezquita. El discurso lleva entonces a una frase que lo dice todo: «Semejantes sueños nos hacen intuir que el islam es una religión hija del cristianismo»[8]. Si en algunos lugares hay muchos musulmanes, o incluso constituyen la mayoría, según el parecer del antiguo arzobispo de Milán, necesitarían un minarete.[9]
Frente a ello debe afirmarse con todo énfasis que el islam niega la Trinidad y la divinidad de Jesucristo y resulta, por tanto, totalmente incompatible con el cristianismo, la verdadera religión querida por Dios.
Martini muestra también en su entrevista su actitud, poco sorprendente, ante el protestantismo y califica a Lutero de «gran reformador», que habría extraído «buenas ideas» de la Sagrada Escritura. Ante las clamorosas herejías del fraile agustino apóstata y del cisma histórico que provocó, el comentario de Martini constituye una confesión de su propia bancarrota espiritual.
Además confiesa el cardenal: «Yo mismo debo mucho a los grandes autores protestantes en la ciencia bíblica».[10]
Ordenación de mujeres y dirección de las comunidades
La agitación del jesuita afecta, por tanto, también al ministerio eclesiástico. Habla de «que las mujeres accedan cada vez más a tareas de dirección» y lo considera «un desarrollo esperanzador». Afirma que es «bíblico» que las comunidades sean dirigidas por mujeres, y aduce: «En el Nuevo Testamento encontramos a las diaconisas, que existieron en la Iglesia primitiva hasta la Edad Media. Las teólogas descubrieron en los últimos años la importancia de estas mujeres para la Iglesia»[11].
Sin embargo, este impulso cae en el vacío, ya que desde el principio, por valioso que fuera su servicio en las comunidades, nunca ha existido un orden sagrado sacramental diaconal para mujeres.
Puesto que, por lo demás, en la mencionada agenda no se pretende detenerse en el primer grado del ordo, se esboza sugestivamente también la imagen del sacerdocio femenino. Para ello, Martini recurre a su visita a Canterbury al entonces primado de los anglicanos en los años noventa, lo que desemboca en un alegato inequívoco: «Su Iglesia sufría tensiones a causa de las ordenaciones de mujeres. Intenté infundirle ánimo para esta apuesta, que también podría ayudar a ser más justos con las mujeres y a comprender cómo seguir adelante». El cardenal sugiere que, por parte evangélica y anglicana, «aporta algo esencial en el concierto del gran ecumenismo»[12] ordenar mujeres.
Omite por completo que esta cuestión ya fuerespondida de forma infalible en la Iglesia Católica en la Exhortación Apostólica Ordinatio Sacerdotalis.
En su lugar, hace suyo expressis verbis el feminismo y se extasia primero: «Miro con esperanza a las mujeres que, en la Iglesia, en las comunidades y en la sociedad, actúan cada vez con mayor seguridad en sí mismas». Su postulado siguiente revela qué intención persigue: «Los hombres de Iglesia deben pedir perdón a las mujeres por muchas cosas, sobre todo considerarlas hoy más como compañeras. En los últimos años las mujeres han luchado mucho; un cierto feminismo es necesario». En su mirada al futuro, Martini considera que la dirección de la Iglesia «irá descubriendo cada vez más las posibilidades de las mujeres»[13].
En este contexto no puede sorprender que el cardenal exija además que la Iglesia «deba ingeniar algo»[14] en lo referente al celibato. Naturalmente, expone de inmediato su desiderátum, introduciendo con gran aparato en el debate a los llamados viri probati, es decir, a los supuestos hombres casados probados.
Supresión de facto de la moral sexual
El jefe del círculo de San Galo intenta a lo largo de toda la entrevista fingir una especial cercanía a las personas para poder ocultar sus verdaderas intenciones. Así, asegura: «Buscamos un camino para hablar de manera decorosa sobre el matrimonio, el control de natalidad, la fecundación artificial y la anticoncepción»[15]. Este proceder se realiza en él al margen del precepto de Dios y del Magisterio de la Iglesia. Para ello, hace valer una autonomía de la conciencia, sin mencionar que esta debe orientarse por la revelación divina y la doctrina católica: «Las cuestiones de sexualidad y familia la Iglesia debe tratarlas en cualquier caso de modo que la responsabilidad de los amantes desempeñe un papel fundamental y decisivo»[16].
El cardinal se vuelve con vehemencia contra la encíclica Humanae Vitae, de la que afirma que «provocó una evolución negativa» y causó «un gran daño»[17]. Se habra producido un alejamiento de las personas respecto a la Iglesia y viceversa. Alaba expresamente la rebeldía levantisca contra el documento magisterial vinculante, especialmente por parte de los obispos alemanes y austriacos.
En cambio, contemporáneos sinceros y veraces saben que la encíclica fue verdaderamente profética y que la estremecedora evolución de la ruptura moral le dio la razón.
Martini propaga, en su lugar, de facto una supuesta libertad sexual. En su mundo desaparecen las prescripciones del Sexto Mandamiento y no valen las explicaciones de la Iglesia a ello vinculadas: «Especialmente en estas cuestiones profundamente humanas como la sexualidad y la corporeidad, no se trata de recetas, sino de caminos que comienzan en las personas y prosiguen a partir de ellas». Con hipocresía, intenta erigirse casi en abogado de los jóvenes y «liberarlos» supuestamente: «No podemos exigir a los niños y jóvenes todo lo que sería ideal. Encontrarán poco a poco su camino. Los caminos no pueden ser prescritos desde arriba, desde escritorios o cátedras»[18].
En este contexto, el jesuita abre también la puerta trasera hacia la aceptación de la homosexualidad practicada. Su insinuación es inequívoca: «En el judaísmo, los ortodoxos prohíben estrictamente la homosexualidad; en el judaísmo reformado, en cambio, existe una sinagoga propia para homosexuales. En esta diversidad buscamos nuestro camino».
Prescindiendo de la doctrina de la Iglesia Católica, basada en el testimonio inequívoco de la Sagrada Escritura, no deja duda alguna acerca de qué opción debe configurar el futuro según su intención: «En el trato con la homosexualidad, en la Iglesia debemos, sin embargo, reprocharnos que a menudo hemos sido insensibles». Martini no habla del ordenamiento creacional prefijado, sino que emplea, en su lugar, una conocida fórmula vacía: «La Iglesia debe trabajar en una nueva cultura de la sexualidad y de las relaciones»[19].
Ideología de la sinodalidad
También la palanca para la ejecución de la revolución de San Galo puede reconocerse ya en la entrevista. Se prefigura el ulterior instrumento de una sinodalidad perpetuada: «Yo había instituido en Milán la Cattedra, el «Foro para los no creyentes», para escuchar de ellos qué aportan a la salvación del mundo y qué tienen que decir a los seres humanos». Se sentaron las bases de lo que en el Sínodo Mundial se utilizó como modelo de la llamada «pirámide invertida»[20]: el cardinal subraya «que los no creyentes eran los docentes en esta Cattedra. Ellos tenían mucho que criticar, lo que llevó a la Iglesia a correcciones y sobre todo a la ampliación del horizonte». Así, Martini resume que los no creyentes «compartían con nosotros objetivos esenciales y a veces encontraban mejores ideas y caminos que nosotros mismos».[21]
No sorprende que para la estrategia preparada se invoque el absolutizado «escuchar». En una radical inversión del mandato misionero de Cristo, postula el jesuita: ««Id por todo el mundo y enseñad a los pueblos» nos obliga a entablar diálogo con todos los hombres […] y a buscar la colaboración con todos. Entonces podremos encontrar anhelos comunes, escucharnos mutuamente con atención y aprender unos de otros»[22].
Aquí ya no se trata de hacer discípulos del Señor a los hombres, responsables de su salvación, sino que se persigue un consenso intramundano en el horizonte terrenal.
Punto culminante de la agenda
Tras el fallecimiento del cardenal milanés en 2012, la dimensión originariamente secreta del círculo de San Galo salió a la luz por completo. El Grande Oriente saludó con afecto a Martini como su «hermano» e hizo público que este había querido ser iniciado como masón.[23] Despus de que el Papa Benedicto XVI leyera la histórica Declaratio el 11 de febrero de 2013, el 28 de febrero siguió el discurso ante el Colegio Cardenalicio vinculado a ella. En esa ocasión, Bergoglio colocó su mano derecha sobre el lado izquierdo del pecho cuando notó que la cámara se volvía hacia él.[24] Dos semanas después, el miembro de San Galo Danneels apareció junto al candidato elegido como coordinador de la elección en la logia. En la presentación pública de su biografía, el hombre de Bruselas —activista a favor del aborto, la homosexualidad, el «matrimonio» entre personas del mismo sexo,[25] el encubrimiento de abusos[26] y la afinidad sincretista con el islam[27]— confesó la dura lucha contra el Papa Benedicto y la existencia del club de la Mafia con la campaña subversiva para imponer al jesuita argentino.
Cuando el Papa Benedicto XVI hubo culminado su servicio el 31 de diciembre de 2022, Bergoglio —como él mismo se denominó en el anuario vaticano— trajo pocos días después a Mons. Robert Francis Prevost a la cabeza del Dicasterio para los Obispos. Su hermano carnal describió la relación entre ambos como «muy estrecha. Eran muy buenos amigos»[28]. Esta vinculación se remontaba ya a décadas, «cuando el uno era superior de los agustinos y el otro arzobispo de Buenos Aires»[29]. El cardenal peruano Pedro Barreto confirmó que el argentino había querido a Prevost «como sucesor y mano derecha»[30] y lo había preparado en consecuencia.
29 de septiembre de 2026
En la fiesta de San Miguel Arcángel
Pastor Frank Unterhalt
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[1] Cf. Jeanne Smits, «Cardinal Danneels admits being part of clerical ‘Mafia’ that plotted Francis’ election», en: LifeSiteNews, 25 de septiembre de 2015.
[2] Cardenal Carlo M. Martini, Georg Sporschill, Jerusalemer Nachtgespräche, Friburgo 2012 (6.ª edición), p. 9.
[3] Edward Pentin, «Cardinal Danneels Admits to Being Part of ‘Mafia Club Opposed to Benedict XVI», en: National Catholic Register, 24 de septiembre de 2015.
[4] Cf. Sandro Magister, «De Martini a Bergoglio. Hacia un Concilio Vaticano III», en: Infovaticana, 12 de noviembre de 2018.
[5] Cardenal Carlo M. Martini, p. 120.
[6] Ibíd., p. 131.
[7] Ibíd., p. 131.
[8] Ibíd., p. 153.
[9] Ibíd., p. 134.
[10] Ibíd., p. 127.
[11] Ibíd., p. 125.
[12] Ibíd.
[13] Ibíd., p. 124.
[14] Ibíd., p. 115.
[15] Ibíd., p. 106.
[16] Ibíd., p. 109.
[17] Ibíd., p. 105.
[18] Ibíd., p. 111.
[19] Ibíd., p. 113.
[20] Cardenal Mario Grech, Discurso a los obispos de Irlanda sobre la sinodalidad, en: Irish Catholic Bishops' Conference, «Address of Cardinal Mario Grech to the Bishops of Ireland on Synodality», 3 de febrero de 2021.
[21] Cardenal Carlo M. Martini, pp. 120 s.
[22] Ibíd., p. 121.
[23] Grande Oriente Democratico, «Adesso che le celebrazioni retoriche e le condoglianze altisonanti hanno lasciato spazio al silenzio e alla metabolizzazione del lutto, Grande Oriente Democratico saluta con affetto il Fratello Carlo Maria Martini, passato all'Oriente Eterno», en: grandeoriente-democratico.com, 12-14 de septiembre de 2012.
[24] Phoenix, «Abschied von Papst Benedikt XVI. – vor Ort vom 28.02.2013», en: https://youtu.be/iWZro2ucC5Y?si=u3IRlDKFM9sKIRA4&t=519, a partir de 8:39 min, consultado el 28 de septiembre de 2026.
[25] Cf. Jeanne Smits, «Cardinal Danneels congratulated Belgian gvmt for legalizing gay ‘marriage’: new book», en: LifeSiteNews, 23 de septiembre de 2015.
[26] Cf. Mark Eeckhaut, «Hoe kardinaal Danneels probeerde het schandaal-Vangheluwe geheim te houden», en: Nieuwsblad.be, 28 de agosto de 2010.
[27] Cf. Jürgen Mettepenningen, Karim Schelkens, Godfried Danneels: biographie, edición neerlandesa (e-book), Kalmthout 2015, caps. 22 y 24.
[28] Emily Mangiaracina, «Pope Leo's brother says Leo was ‘very close’ to Pope Francis», en: LifeSiteNews, 18 de agosto de 2025.
[29] Elisabetta Piqué, «Emilce Cuda: “Hay un saber de León XIV en su cultura de los dos mundos que Francisco no tenía”», 10 de mayo de 2025, en: https://web.archive.org/web/20250510213849/https://www.lanacion.com.ar/el-mundo/emilce-cuda-hay-un-saber-de-leon-xiv-en-su-cultura-de-los-dos-mundos-que-francisco-no-tenia-nid10052025/ ; consultado el 26 de septiembre de 2026.
[30] Luis Paucar, «“El papa Francisco le echó el ojo” a Robert Prevost como sucesor y “mano derecha”: Pedro Barreto destaca cómo Bergoglio preparó a León XIV», en: infobae.com, 11 de mayo de 2025.