El periodismo tricolor ha perdido la gran ocasión para relanzar su autoridad, mientras en el extranjero estalla la bomba de la sede impedida. Fenomenología mediática y propuestas para explotar plenamente una batalla jurídicamente ya ganada.
Hace más de diez días, el pasado 14 de abril, el portal católico norteamericano LifeSiteNews transmitió en exclusiva mundial la noticia de que el Tribunal penal vaticano está investigando la instancia para el reconocimiento de la nulidad de la abdicación de Benedicto XVI. Pero la noticia, de por sí histórica, tuvo repercusión en Italia solo de Andrea Caldart en QuotidianoWeb y en nosotros.
El portal dirigido por John Henry Westen ha reportado cómo las togas vaticanas negaron el acceso a los actos al solicitante, el abogado Roberto Tieghi, respecto a la mencionada instancia depositada en junio de 2024 por el periodista de investigación romano Andrea Cionci, quien ha recogido los resultados de su estudio plurianual en el volumen best seller Código Ratzinger (ByoBlu, 2022), traducido a cinco idiomas y ganador de dos premios periodísticos.
La negativa fue motivada por el hecho de que las investigaciones aún están en curso y que, en el estado actual, ni siquiera se podrían prever los tiempos de conclusión de las mismas. Una perífrasis que, traducida del lenguaje jurídico, sugiere que el caso es de la máxima importancia. Esta realidad se confirma ulteriormente por el hecho de que el 12 de abril de 2025 las togas vaticanas interrogaron durante cuatro horas a Cionci sobre el tema en calidad de «testigo informado de los hechos» y que habían estudiado ampliamente lo depositado por el ensayista capitolino.
La investigación conducida por Cionci y su pool de canonistas, juristas, abogados e historiadores de la Iglesia ha mostrado cómo, según la Declaratio pronunciada por el pontífice bávaro el 11 de febrero de 2013, Benedicto XVI no abdicó en absoluto del papado, sino que deliberadamente suspendió el ejercicio práctico del poder: Ratzinger renunció solo a hacer de papa (ministerium), no a ser pontífice (reteniendo de hecho el munus, es decir, la investidura papal).
Pronunciando la Declaratio ante los purpurados, Benedicto XVI no emitió una decisio, decreto penal con el que anunciaba su sede impedida y la próxima usurpación del papado por parte de un «puñado de cardenales» golpistas que convocarían un nuevo Conclave para el mes siguiente, a pesar de que él no estuviera ni muerto ni abdicatario, sino precisamente impedido.
No siendo Ratzinger abdicatario de la investidura de origen divino, el munus petrino, como impone el can. 332.2, su renuncia fue inválida. Ergo, por el combinado de los arts. 76 y 77 de la constitución apostólica Universi Dominici Gregis, Bergoglio nunca fue el papa, sin que intervenga declaración alguna al respecto.
Estos fueron algunos de los puntos salientes mencionados en la instancia: de estos y de otros fragmentos emerge un puzzle que induce a estar firmemente convencidos de que la Declaratio benedictina constituye un punto de inflexión histórico, no solo para la Iglesia católica sino para la humanidad toda.
Toda esta suculenta carne al fuego habría debido provocar, en el mismo momento de la recepción de la noticia por parte de Cionci o al menos después de su publicación en LSN, el ansia tanto en los medios italianos, como en los de inspiración católica como en los medios de información de enfoque laico. Esto, sin embargo, no sucedió: algunos comentaristas católicos definieron el hecho como mero «acto debido», otros lo callaron prefiriendo ocuparse de cuestiones de menor relevancia, otros minimizaron todo el asunto. Todas las críticas aducidas son extremadamente débiles desde un punto de vista argumentativo y por tanto poco convincentes, especialmente porque la instancia depositada por Cionci fue sucesivamente enriquecida con dos integraciones y una denuncia.
Por lo tanto, con toda probabilidad los magistrados vaticanos están investigando un caso extremadamente significativo desde un punto de vista jurídico y que la noticia criminis ha sido considerada no manifiestamente infundada: la apertura de una investigación como consecuencia de una denuncia, una querella o una exposición nunca se configura como automatismo, puesto que los magistrados poseen un margen de discrecionalidad respecto a los hechos denunciados. En sustancia, podrían haber desechado todo, o archivado poco después.
Fuera del Belpaese, en cambio, la noticia fue acogida de manera diferente: LifeSiteNews, pocos días después se detuvo en los estrechos vínculos que existían (y aún existen) entre los demócratas estadounidenses (que tramaban para reemplazar a Ratzinger con un prelado modernista de su agrado) y la facción heterodoxa en la Iglesia católica y, en el día de la Natividad de Roma, se ocupó de la carta en que Benedicto XVI escribió a su biógrafo, el periodista bávaro Peter Seewald, que en el centro de su renuncia estuviera el insomnio.
Un cuadro que, aunque todavía in fieri, restituye de manera cristalina cómo el portal dirigido por Westen, leído por millones de personas en todo el mundo, se esté potentemente interesando en lo que ha sido rebautizado como la Magna Quaestio: sin un papa legítimo en el trono de Pedro, de hecho, la batalla por la tutela de la vida y la familia natural loablemente conducida por LifeSiteNews, será progresivamente cada vez más difícil y solo se podrán conseguir pequeñas victorias tácticas, salvo luego ser estratégicamente arrollados por el enemigo.
Su artículo atrajo la atención de numerosos otros portales estadounidenses, también haciendo referencia a ideas políticas diferentes: signo inconfundible de que muchos, en los States, han comprendido el alcance metahistórico de la Magna Quaestio, ofreciéndola por tanto a sus lectores para darles una mirada mucho más amplia sobre cómo fue el pasado reciente, qué está sucediendo en el presente y qué podría depararnos el futuro. El artículo de LSN fue objeto de discusión también en la popular plataforma Reddit y, en este caleidoscópico panorama, hubo también análisis críticos sobre la cuestión: a estos respondemos sin embargo de la misma manera que en los casos italianos, es decir, subrayando la falta de renuncia al munus (como querría el canon 332.2 encargado de la abdicación del Pontífice Romano) y la naturaleza de la Declaratio como condena para quienes hubieran usurpado los derechos de la Sede Apostólica.
También en el Reino Unido, en Polonia, en Francia y en el mundo hispanohablante recibieron la noticia: los periódicos reportaron la noticia con varias interpretaciones, algunas críticas y otras que en cambio subrayan la importancia histórica del hecho.
Deducimos por lo tanto que especialmente los Estados Unidos están desarrollando una buena conciencia sobre el tema y por lo tanto Cionci ha considerado oportuno, con este breve video en italiano, subtitulado en inglés, dirigirse a intelectuales, observadores y comentaristas para indicarles el camino maestro. Es necesario apartar teorías e interpretaciones, a menudo engañosas y portadoras de errores, relacionándose únicamente con los hechos, los cuales son evidentes.
Benedicto XVI nunca renunció al munus (y no podía desconocer cómo el papa debía renunciar al munus y nada más, dado que el 22 de febrero de 2013 modificó ligeramente la constitución apostólica Universi Dominici Gregis, sobre la elección papal, con el motu proprio Normas nonnullas) y la Declaratio pronunciada por él no es una Renuntiatio (la declaración de abdicación), sino una Decisio para denunciar su inminente sede impedida y la convocación de un Conclave abusivo que elegirá un antipapa, cuyos actos y cuyas nominaciones son canónicamente nulas e inválidas.
Solo relacionándose exclusivamente con el citado dato real se podrá de hecho plenamente dar seguimiento a aquella victoria ya acaecida a nivel jurídico, expungiendo de una vez por todas las corrientes heterodoxas en la Iglesia católica, con las felices consecuencias que ello comportará para el mundo entero.
Davide De Vincentiis