Respuesta a don Alessandro Minutella

¿Es Cionci o no es Cionci?

¿Dónde nos habíamos quedado con el tercer episodio sobre la síndrome del Gran Prelado? Ah, sí, en los insultos de Minutella. Retomamos este tema, pues siempre confiere un cierto charme a quien sabe manejarlo con parsimonia: aquel desdichado, maldito, necio, deshonesto, cobarde de Antonio Romano (9 de agosto). Confirmando una y otra vez la indiscutible profesionalidad de la «psicóloga confundida», Minutella seguía sosteniendo que la expresión «cóctel explosivo» era de Romano, cuando en realidad aparece en el min. 28:49 de su autoglorificación del 6 de julio (https://www.youtube.com/watch?v=5nuDchhta6Y).

Durante la invectiva contra Marco Tosatti del 5 de agosto, Minutella afirmó que el artículo de Romano no había recibido ni un "me gusta". El único detalle es que en la página de Tosatti no existen los "me gusta". ¡Cuántas meteduras de pata! Don Alessandro habla por oídas y confía ciegamente en las noticias falsas que le trasmiten sus más fieles. En su crónica incapacidad para distinguir entre la sátira y la realidad, entre lo cómico y la calumnia, el 10 de agosto, el «padre de la alegría» desataba sus iras contra Marco Tosatti, acusándolo —entre otras cosas— de ser un una cum que nunca citó lo que dijo fray Pío a don Amorth: «¿Sabes, Gabriele? Es Satanás quien se ha introducido en el seno de la Iglesia y, en breve tiempo, vendrá a gobernar una falsa Iglesia». Pero esto también es un embuste, pues la frase está incluida en un artículo publicado el 7 de julio en el blog Stilum Curiae de Marco Tosatti, titulado «Leone XIV y las profecías sobre la falsa Iglesia», escrito por cierto Antonio Romano.

Con igual desparpajo, Minutella acumulaba otra falsedad: afirmaba que el periodista Andrea Cionci había publicitado en un podcast el psicoanálisis freudiano de Romano. Sin hacer una verificación prudente, el Sucesor se tragaba todo cuanto le referían sus colaboradores, bastante distraídos, siendo desmentido por el propio Cionci. Mientras tanto, un fiel del Pequeño Resto le informaba sin duda alguna: ¡Romano y Cionci eran la misma persona! Ante esta afirmación tan perentoria, aunque consideró a este fiel «valiente y audaz», Minutella se quedó perplejo; para mantenerse en sintonía con el último artículo sobre la síndrome, este fue el tenor de su reacción emotiva: Todo puede ser.

Desde mayo de 2025, Romano escribe que habríamos de tener dos antipapas, y durante la sede vacante, para derrotar a la falsa Iglesia, intervendría Dios mismo de manera no canónica. Precisamente para no suscitar turbaciones letales en sus oyentes, Cionci nunca menciona a Antonio Romano; más aún, en el podcast «Un día en la prelatura» del 10 de agosto, declaró que, cuando empieza a leer un artículo de este autor… se aburre. En efecto, Cionci tiene razón. Testigos verosímiles confirman que abrieron el blog de QuotidianoWeb, empezaron a reírse al ver las viñetas de Gianfranco Colella, pero, al comenzar a leer los artículos de Romano, quedaron abrumados por contundentes oleadas de sueño.

Cuestión que plantear al «teólogo dos veces»: ¿cómo pueden ser la misma persona Romano y Cionci?

Antes de soltar disparates a granel, ¿por qué don Alessandro no se informa, lee y estudia? Pero esta pregunta también será inexorablemente sepultada bajo una avalancha de insultos. Como se ha demostrado, Minutella sigue imparable disparando a tontas y a locas y, sin embargo, repite cada día que es «una persona seria».

El famoso psiquiatra Carl Jung tenía creencias religiosas bastante insólitas; no obstante, su primer espíritu guía, llamado Filemón (el segundo se llamará Ka), le causaba no pocos problemas, tanto que un día de 1916, Jung sintió distintamente su casa llena de «espíritus». Sigo preguntándome cómo hacen los seguidores de Minutella para seguir al espíritu guía llamado Sucesor.

Una última reflexión sobre aquel desdichado, maldito, necio, deshonesto, cobarde, que no insistirá en abordar el caso Minutella, ya lo suficientemente repugnante.

Quiero expresar mi solidaridad a don Alessandro por las calumnias recibidas en relación con los presuntos delitos de abusos sexuales.

Antonio Romano